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La peor droga no es la que se toma es la que se piensa.

pensamientos que hay que evitar

Estábamos de sobremesa hablando de vicios y drogas. El tabaco, el café, los porros, el azúcar, los estimulantes y D. me pregunta: “¿Tú no tienes ninguna adicción?” Yo me silencié antes de contestarle y después de chequear la mente no fumo, no me gusta el café, no tomo azúcar, vino de vez en cuando, cerveza alguna tarde, no, no tengo adicciones. Entonces le respondí con un rotundo “Físicas no”. Obvio que la pregunta iba dirigida a las adicciones físicas, pero me resulta imposible contestar sin la amplitud total de lo que significa la palabra ADICCIÓN. Sí, ya sé, es más un juego mío de palabras que de otra cosa, pero fue una maniobra de mi inconsciente para poner sobre la mesa eso de que las adicciones humanas no solo se focalizan en las sustancias que se comen o se beben o se fuman. Las adicciones humanas comienzan por lo que se piensa. Somos adictos a los pensamientos.

Vivimos desde y para la mente, atados a nuestra forma de pensar, de juzgar, de suponer, de adivinar. Tal es la adicción que desde pequeños jugamos con ella, nos enganchamos a los pensamientos de nuestros padres, de nuestros maestros, hermanos mayores y a partir de ahí, el juego va creciendo hasta crear una fórmula propia. Como toda droga, uno acaba por atarse a lo feo. Nadie se droga a base de zumos de naranjas para sentir el placer que produce el frescor ácidulzón de este líquido anaranjado recorriendo nuestras venas y segregando endorfinas a lo largo y ancho de nuestro cuerpo. No, uno se engancha a la cocaína, al azúcar, a la nicotina y a los pensamientos negativos. Yo me pregunto si no habrá en el lóbulo frontal del cerebro una especie de imán cuya fuerza de atracción A esté ligada al polo opuesto B de los malos pensares (filosofías de una loca).

Digo que la peor droga es la que se piensa porque es esta la que desemboca en la otra droga que se toma. Y es curioso, mientras que las drogas del tipo físico producen un estado mental de bienestar momentáneo (siendo esa la sensación que engancha), la droga del pensamiento negativo no genera ningún tipo de estado placentero, es decir, incomoda desde el primer momento produciendo emociones como el rencor, la tristeza, el odio o la ira. Y, aún así, engancha. No hay fase de placer en su consumo, solo el Ego es quien disfruta, a nosotros nos toca padecer. ¿Y entonces? Entonces uno busca la supervivencia para no morir ahogado entre sus propios pensamientos. Mi rehabilitación comienza por encontrar la razón que realmente me lleva a querer desapegarme de esta droga mental. Y la respuesta tiene el nombre de Libertad. Y el camino tiene nombre de aprendizaje. Y el aprendizaje tiene nombre de fases:

 

“La gran revelación fue descubrir que vivir desde la mente es el gran engaño” – Libro: Meditación, la felicidad callada –

 

APRENDER A CONTROLAR LA MENTE.

Me contaba mi madre por teléfono que hacía dos días que no iba a visitar a unos amigos de ochenta y pico. Estaban enfermos en aquellos días, los dos, ella con un dolor fuerte de cadera y él en las rodillas. Mi madre les llevaba cada día el almuerzo para que no tuvieran que cocinar, cada día de los que estuvieron malos excepto los dos últimos. No pudo ir, le fue físicamente imposible. La respuesta de mi madre se enjuagó entre la rabia, la culpa y los remordimientos. Sus pensamientos fueron directos a la diana de lo negativo. Se quedó atrapada pensando en lo mal que había obrado por no llevarle esos dos días el almuerzo. En ningún momento rozó la posibilidad de sentirse satisfecha por los cinco días en que sí había podido cocinar para ellos y llevarles comida a casa. Cinco contra dos. ¡Y ganó la minoría! Así de sucio juega la mente.

Claro que desde fuera todo se ve más fácil, pero cuando uno no tiene observadores externos sino sus propios ojos, la acción de mirar hacia sí mismo es más compleja de lo que quisiéramos. La mente juega según sus propias reglas y cuando te vienes a dar cuenta ya te ha atravesado de arriba abajo enchumbándote de lo malo. Conciencia, el comienzo de esta desintoxicación comienza en la conciencia de estar despierto y vigilar lo que pensamos.

 

“Cuando llevamos algún modelo mental profundamente sepultado en nuestro interior, para poder curarnos debemos empezar por tomar conciencia de ello” – Louis Hay –

 

CONVERTIRSE EN ESPÍAS DE LA MENTE.

Esa conciencia se traduce a un observador de la mente para barrer la basura que entra, dejando el camino limpio a los pensamientos sanos y positivos, los que se fuman sin que coloquen. La escena es la siguiente: uno se sienta y se pone atento a ver qué es lo que está pensando. No hace nada más. Cruzar una pierna, abanicarse como mucho, pero nada más, atentos a la tarea que nos ocupa como detectives profesionales. Los primeros segundos lo clavamos, estamos tan atentos que lo único que pensamos es en estar atentos. En los segundos siguientes ya la mente hace el jaque mate sorpresa que desvía los pensamientos sin que uno se de cuenta. Nos ganó, nos llevó de nuevo a lo feo. Pero al darse cuenta se regresa enseguida al puesto de vigilancia. Es la fase del pre-entreno, uno simplemente practica y aprende a conocer los caminos que frecuentan sus pensamientos enganchosos y los reconduce hacia donde tienen que estar: a salvo de lo negativo.

 

“Las tendencias mentales se han convertido en hábitos, de modo que contrarrestarlas una vez no es suficiente. Necesitamos ser constantes y esforzarnos en la tarea” – Juan Manzanera-

 

PONER LA MENTE A DIETA.

Existen trescientas mil dietas milagrosas para bajar de peso, para ponerse moreno, para ir a la moda y para todas esas banalidades efímeras que van en contra de la propia naturaleza, pero ¿para la mente? ¿No hay regímenes para devolver a la mente su estado natural de ser?

En una de mis visitas al fisio, hace años, hablando en estos términos y de estas drogas, B. me recomendó que leyera un libro que con solo oír su título supe que sí: Meditación, la felicidad callada. La felicidad callada, yo, que hablo por los codos y que tengo el botón off de la mente averiado. Qué lindo me resultó eso de llamar callada a la felicidad, nosotros, humanos, que vamos utilizando las redes sociales para publicitar nuestras sonrisas de lo bien y fantástica que es nuestra vida, que pregonamos a todas horas y en todos los formatos que somos felices y falseamos la realidad de la otra cara. La felicidad callada, es la mejor de las felicidades.

Pues en este libro, muy recomendable,Juan Manzanera habla de someter la mente a dieta: por un lado nutriéndola con tendencias positivas y beneficiosas (pensamientos sanos) y por otro, interrumpiendo las tendencias negativas y destructivas (pensamientos de nicotina). Para mí es como desojar una flor, pensamiento negativo que me viene pétalo que arranco, pensamiento positivo que me llega pétalo que huelo, palpo y observo. Funciona, les digo que funciona, pero hay que darse tiempo, cambiar de rutina y empezar a correr veinte kilómetros después de haber estado veinte años sentados en el sillón no se consigue en dos días ni en tres ni en cuatro. Pero se consigue.

 

 

“No se ha promulgado ninguna ley que diga que sólo podemos pensar de una manera” – Louis Hay –

 

 

BUFFET DE LOS PENSAMIENTOS.

Escoger pensamientos como quien escoge un menú. Esta metáfora que propone Louis Hayen el libro Usted puede sanar su vida me pareció tan sencilla y clara que me la apoderé. A veces me pillo pensando en Perri, un perrito marrón que un día nos encontramos perdido en medio de la carretera. No teníamos casa en aquel entonces y no pudimos quedárnoslo, fue una tragedia, sobre todo el momento en que se lo devolvimos a su “supuesto dueño” y el perro comenzó a temblar desde las uñas hasta las orejas. Nunca supimos si el miedo era por irse con otro desconocido o si era por irse con su dueño de verdad. Lloré y lloro cada vez lo que pienso, entones tomo conciencia y me digo “Eh, que el buffet está lleno de pensamientos positivos también”. Y me cojo un primero y un segundo de positivos y decido pensar que Perri está bien donde quiera que esté, que hicimos lo que en nuestras manos estuvo con el corazón latiendo en cada paso que dimos. ¿Por qué habiendo más y habiendo menos siempre tendemos a lo negativo? Escoger un pensamiento malo es como escoger en un buffet uno de esos platos con lactosa que sabes te caerán de muerte en el estómago. Por lo mismo que solo comemos aquello que nos sienta bien, dejemos de pensar en esas cosas que nos sientan mal¡Podemos elegir, puedo elegir, el buffet es libre y está colmado de buenos platos! Somos lo que comemos, somos lo que pensamos.

 

“Sea suave y paciente consigo mismo para desenredar sus propios nudos mentales” – Louis Hay –

 

 

Muchos años de mi vida me los he pasado entre reflujos negativos que iban y volvían a cada instante, sin rendirse ni agotarse, ahí, devastándome por dentro y haciéndome creer cada palabra de ese pensamiento como verdades absolutas. Pero un día abres los ojos distinto y te das cuenta de que la mente va por libre y hay que reconducirla hacia arriba, donde las estrellas, en ese almacén infinito donde se guardan los sueños y sus instrucciones de uso. Así que:

 

  1. Sueñe a lo grande, con pasión.
  2. Confíe en sí mismo.
  3. Usted puede, está hecho exactamente de la misma materia que el resto de los humanos que han podido.
  4. Dé el primer paso.
  5. Dé el segundo paso.
  6. Aplauda sus pasos.
  7. Continúe en el camino.
  8. Piense bonito mientras camina.
  9. Evite la mente.
  10. ¡Enhorabuena! Está usted cumpliendo su sueños en positivo.