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Sí, soy madre; pero también exijo mi espacio como mujer.

identidad como mujer despues del embarazo

El proceso de convertirse en madre es una de las cosas más maravillosas e intensas que he vivido… Pero hay una cosa con la que no estoy de acuerdo, tengo derecho a mantener mi espacio siendo madre.

 

Nadie me dijo que iba a perder mi identidad en la maternidad

 

Lo que nadie te explica es que, con la aparición del primer bebé, muuuuchas cosas pasan; además de la desestructuración física y emocional, vas perdiendo los lugares de identificación personal… de pronto tenemos la sensación de haber quedado fuera del mundo. Con el puerperio, la vida cotidiana ocurre entre cuatro paredes. Tanto el encierro como la desconexión son estados no elegidos conscientemente por las madres, quienes en su mayoría vivimos la primera etapa de la maternidad como sinónimo de soledad y ausencia de mundo externo sin haber imaginado previamente lo que significaría realmente la presencia del bebé.

 


“De alguna manera, una madre tiene que nacer psicológicamente al igual que su bebé nace de forma física. Lo que una madre da a luz en su mente no es un nuevo ser humano, sino una nueva identidad: el sentido de ser una madre” –Palabras del Experto Psiquiatra Daniel N.Stern.

 

Una vez que te conviertes en madre, tu tiempo ya no es tuyo, pertenece a otros y, a veces, nos olvidamos de nosotras mismas.

 

Los hijos pequeños son muy dependientes y necesitan mucho de nuestro cuidado y entrega, ocupan toda nuestra atención y presencia. Hay veces en las que la rutina, el trabajo y la atención constante que demandan nuestros pequeños es demasiada… necesitamos un espacio en el cual podamos reconectar con nosotras mismas y quitarnos un ratito la etiqueta de -mamá- para poder ser simplemente nosotras. Y es que, entre tanta atención, dedicación y responsabilidad … ¿Dónde quedas tú? ¿Dónde quedan tus necesidades? Por eso, es fundamental buscar una pausa para recargar energías y desenchufarte.

 

No sólo lo merecemos, sino que es necesario. ¿Porque si no cuidas de ti misma, cómo piensas cuidar a otro ser?

 

Sin culpas mami… Léeme bien: Lo mejor que puedes hacer por tu/s hijo/s es brindarle/s una madre sana, consciente y feliz que cultiva el mejor amor: el propio. Es importantísimo que nuestros hijos sepan que nosotras también necesitamos nuestro espacio. Tenemos que definir nuestro propio lifestyle.

 

Mamá merece estar plena y disfrutar, y si eso implica estar sin hijos un rato… No hay por que sentirnos mal; Créeme cuando te digo que los niños prefieren a una mamá divertida y feliz aunque no esté las 24 horas del día pegada a su lado (y la verdad es que también ellos descansan un poquito de nosotras). Eso sí, todo con equilibrio… a veces se nos olvida que es más importante aprender a hacer tiempo para ellos no tanto de cantidad si no de calidad.

 

Buscar tiempo para sólo nosotras nos ayuda a restablecer nuestra estabilidad tanto física como mental; A contactar con nuestro ser individual y a realmente escucharnos, atender nuestros deseos y hacer limpieza interior. Nos merecemos estar bien.

 

Sí, soy madre; pero también exijo mi espacio como mujer.

 

Reclamo mi espacio porque es mío y lo exijo porque lo necesito; Porque así soy más feliz y consecuentemente mi hijo disfruta de una mamá mucho más consciente, equilibrada y feliz.

 

Todo es cuestión de organización (porque el tiempo nunca sobra) … Te prometo: de que se puede… ¡Se puede! Si tienes a tu pareja que te apoya, házselo saber. Los abuelitos y las nanitas también pueden echarnos una mano. También vale.

Así que, planea tu escape… una caminata por las mañanas con los cascos, una salidita al cine, viajando sola,  ir al gimnasio, leer tu libro favorito, una cena con tus amigas (de fiesta también… ¿Por qué no?), ir de mini shopping o consentirnos con un masaje… tú sabrás que es lo que necesitas en ese momento.

 

Porque ser madre no quiere decir que tengas que renunciar al resto de tu vida. Porque cuando traes al mundo a otro ser no significa que tengas que enterrar tu vida anterior, ni debe impedirte hacer cosas nuevas, estimulantes y placenteras.