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Mumati

Mejor no obligues a tus hijos a pedir perdón (Método Montessori)

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Muy buenos días a todas las mamás, papás, abuelos, abuelas, cuidadores a todos los que nos leen y bienvenidos una semana más al blog en el que hablamos de embarazo, parto, rabietas, conflictos, dudas…. En fin, del mundo de la crianza y el lifestyle después de la maternidad, siempre desde un punto de vista positivo.

Y en el artículo de hoy vamos a hablar sobre porque es contraproducente obligar a los niños a pedir perdón. Como sabemos, el aprendizaje viene desde el interior del niño. Esto Lo hemos podido comprobar gracias a los estudios sobre embriología que estudió la doctora Maria Montessori Hubo De Vries. Descubrió los periodos sensibles en los animales, y María Montessori aplicó este desarrollo a los niños dentro del sistema de educación.

 

Las connotaciones de pedir perdón

Según esta teoría demostrada, sabemos que la educación debe estar basada en el respeto y en el diálogo hacia el niño o la niña, con el cual además del adulto, pues tiene que acompañar, debe establecer un vínculo basado en el amor y en el respeto mutuo.

 

¿Cómo reacciona la mente del niño cuando recibe órdenes?

Vale, entonces es muy importante porque, mira, de poco o de nada puede servir imponer continuamente cosas mediante órdenes a los niños.

A fin de cuentas si obligamos a pedir perdón, este perdón es como si nos obligan a nosotros. Vamos a pensarlo friamente. Este perdón va a ser un perdón falso, ¿verdad? Vamos, estoy segura. Segura de que en el cole alguna vez de pequeños te han dicho pidele perdón, porque a mi si que me lo han dicho ¿verdad? Y era como no, porque porque no lo sentía. Y al rato que le pidas perdón, que eres amigo, lo típico…

Y qué ocurría, que para que te dejaran irte, para que te dejaran pasar del tema que tú no querías darle más vuelta porque estás enfadada. Estabas frustrada. A lo mejor te había pegado el otro niño y  lo tenías que hacer.

Era falso. Aparte de falso. Lo que decía en ti, por lo menos por lo menos en mi era que lo que me creaba era una insatisfacción, una rabia de decir ¿Pero por qué tengo que hacer yo esto si no me apetece, sino lo siento?

Si en este momento estoy odiando a la otra persona porque a lo mejor me he hastiado del pelo o porque hemos discutido o por el motivo que fuera, entonces que mi pregunta es, ¿que conseguían esos adultos con obligarme a dar la mano de algún vecinito a pedir perdón? ¿que conseguían? Al final lo que conseguían era cabrearme más y sentirme más incomprendida.

En resumen, que a los adultos lo que le valia era como que habían arreglado la situación cuando en el fondo no habían arreglado absolutamente nada. En todo caso, su conciencia. Fin.

Y ni eso, porque luego yo creo que si alguna vez saben de estas técnicas y de estas herramientas, dirían ¿Madre del amor hermoso lo que hemos hecho, no?

Vamos, que es un perdón falso. Es un lo siento falso, y al contrario, estás estás humillandolo ¿vale, no? El niño o la niña no lo siente. Además, se quedará sin comprender absolutamente nada y con la sensación de que no vale lo suficiente porque sus responsables, que son los adultos, no creen que tengan capacidad para comprender y para resolver problemas por el mismo ella misma.

Si luego los niños, al fin y al cabo se dan la mano, vuelven a jugar y no hace falta el decir directamente el perdón o lo siento que en esos momentos a veces ni saben lo que están diciendo. Ellos lo arreglan de otra manera.

 

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El perdón que entienden los niños (Método Montessori)

 

Se nota que se han perdonado dentro de lo que que significa esa palabra. Si no, no es el pedir, lo siento al pedir perdón, sino lo que significa de verdad interiorizado y es directamente un borrón y cuenta nueva y nos ponemos a jugar. ¿Vale? Y ya está.

Eso significa que que no hay rencor, que no hay nada No hay nada, pero los adultos es como que tenemos que oír el perdón, el lo siento. Si obligamos a de pedir perdón, tampoco estamos dando la posibilidad de que se exprese el niño o la niña, con lo cual el mensaje que le transmitimos es tu opinión y tu forma de ver lo que ha sucedido no cuentan para nada, así que debes obedecer y estate calladito. Eso es lo que yo entendía. Y eso es lo que la mayoría de niños entienden.

Y si pensáis en algún momento puntual de vuestra infancia, seguro que os trae esos recuerdos de decir qué necesidad tenía de pedir perdón a esta persona cuando no me apetece, ¿verdad?  Sin embargo, queremos que cuando sea adulto se convierte en una persona comunicativa, que sepa resolver conflictos, que sea empática. Pero vamos a ver cómo pretendemos conseguirlo si antes no le hemos dado al niño la oportunidad y la confianza de practicar y de desarrollar estas facultades, estas cualidades, sino que directamente sólo hemos impuesto sin saber el porqué, ni el cómo ni el cuándo y punto.
Mira, voy a poner un caso práctico:

El diálogo como base, no para relacionarnos con nuestros hijos, con nuestras hijas, con los niños en general. Entonces se puede dar muchas situaciones en las que se hace necesario pedir perdón. Pongamos, por ejemplo, para ver de qué manera podríamos resolverlo mediante el diálogo y sin caer en la rutina y costumbre de obligar al niño a pedir perdón. Entonces ¿será importante para esto tener en cuenta lo primero, la etapa evolutiva en la que se encuentra el niño, más o menos su nivel de desarrollo, su ritmo de aprendizaje? No, no es lo mismo un niño de dos años que, por ejemplo, da con una pelota a un señor, a una señora que pasa por su lado, por la calle que un niño o una niña de doce que hace lo mismo, no le da con la pelota a un, a un señor, a una señora. Entonces, como veis, es el mismo a la animación, la misma situación, pero El protagonista es justamente diferente.

Está en un etapa evolutiva completamente diferente de los dos años. A los doce, entonces para saber cómo acercarnos y dirigirnos al niño ante un conflicto de la mejor manera que lo que podemos hacer es fijarnos en cuáles son las características de esa etapa donde se encuentra Nos. Fijaremos, por ejemplo, en los planos de desarrollo que elaboró La Doctora, por ejemplo, ya sabéis que me dio mucho por Montessori.

 

¿Por eso la nombró tan a menudo? No. Vamos a ver los planos de desarrollo que elaboró para los niños de dos y doce años. Así sabremos cuál es la manera más adecuada de acercarnos a este niño. Esta niña, por ejemplo, un caso práctico. El niño o la niña ha tirado una pelota y le ha dado en la cabeza una mujer que pasaba por ahí.

Vale ejemplos de las posibles reacciones que tenemos los adultos. Pues en el primer caso, pues perdón, puede venir de la mano del adulto, sobre todo si tu hijo o si es en este caso, es tu hijo, No, un niño tiene entre uno y seis años, ¿ok? Porque con esta edad, aunque hay muchas cosas que a nivel racional la entienden, no están preparados. Para comprender del todo ciertas cosas, ¿vale? La señora va a agradecer que te disculpes, Vale tú como adulto y tu hijo tu hija va a ver, Lo vas a hacer? Su ejemplo va. Va a darse cuenta de primera mano que lo que hay que hacer cuando hacemos daño a alguien cuando lo sentimos es pedir perdón. Es decir, lo siento. Seguidamente tú puedes coger la pelota y así se dará cuenta de que el juego tiene que parar un momento porque es necesario hablar porque a una persona se le ha dañado.

Vale, y ahora  puedes dirigirte al niño y lo miras a los ojos, te pones a su altura y y decepcionar de que te presta atención. Puedes verbalizar el problema de manera calmada. Mira, estábamos jugando con la pelota y le has dado a esta señora el golpe que le has dado con la pelota. Le ha hecho daño o se ha sentido molesta? Vale, si tu hijo es más mayor y desde pequeño, las acostumbrado poco a poco a responder ante esta situación es de manera asertiva.

Entonces él mismo, cuando sea un poco más grande, va a ser el primero que va a parar el juego y diga la otra persona oye, perdona o señora, lo siento. Vale, pero si no, no cuando tiene doce años todo esto hay veces que se les imponen y es su santa vida. Los niños han visto esta situación ni este ejemplo, sino que directamente, porque yo lo he visto en la calle. Sinceramente, he visto a plan de pues mire por donde va o tenga pasta, te parece que estamos jugando cosas así, que dices que poca educación no y son de verdad, no estoy generalizando, pero sí que lo he visto en varias ocasiones y son padres o madres que sus hijos tienen dos, cuatro, cinco, seis, siete, ocho años y vamos a ver si estás en una calle.

 

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¿Vale? Y esta hay transeúntes Lo. Más normal es que tengas cuidado, porque tú estás jugando con una pelota, sobre todo si es una pelota.

Vamos a ser sinceros que he visto algunas de cuero. O sea, que no son pelotas de goma, vale de estar, de que te dan y no te hace. O sea, no te hace daño simplemente de lo que te llevas. Es el susto, porque me ha pasado, no? Entonces esas frutas pican por decir de alguna manera, secretas duele cuando te da vale, no es lo mismo tampoco que te tira un niño de dos años a que te te uno de ocho. Entonces, si es el propio padre o madre que en esa situación es sinceramente no llevas razón. Vale. Y a esa persona que encima le has dado le contesta su Incluso le gritas diciéndole que oiga, Quítese de ahí Cuando. Sinceramente, es una calle y también tiene derecho a ir andando.

Que ejemplo le estás enseñando, ninguno. Yo no estoy diciendo que cuando no lleven razón se la tengamos que dar, porque luego sí que es verdad que me ha pasado de que sobre todo con personas muy mayores. Vale, bueno, muy mayores. Pues no se setenta sesenta, que yo sé que es muy difícil a veces cambiarles su dinámica y su día a día y que cualquier cosa les viene mal. No es y debe ser un poco cascarrabias. A veces, la verdad, he visto ambas situaciones. Vale, pero sí que es verdad que cuando no hay no llevan razón. No hay que dársela. Vale, por supuesto, también hay que enseñarles a los niños, pero es que en este caso de un par de ocasiones he visto que justamente al contrario, la persona que no llevaba razón ahí era ese padre, esa madre, ese niño pequeño que estaba viendo todo lo que estaba ocurriendo.

Y al final se ha desencadenado, pues una movida, que es como pero vamos a ver. O sea, esto se arregla parando el juego diciendo Oye, mira, perdona, no me he dado cuenta o lo que sea Y encima que estaba tirando el adulto y el niño Vale, entonces es para que no me malinterpretéis. Vale, Yo no estoy diciendo que da la razón a uno cuando no la lleven. Por supuesto, Yo a mi hija, cuando una persona no lleva razón, no se la voy a dar, porque también es un ejemplo para mi hija.

Y es que es mi opinión, es lo que yo he visto y y en ese momento la que estaba dañada era yo. Entonces yo no voy a dar una a otra persona La razón en ningún aspecto, pero de forma educada, de forma tranquila se dicen las cosas. Vale, eso también es un ejemplo. Vale, pero estamos hablando de eso, de diferentes niños de diferentes edades, con la misma acción y la misma situación. Lo más importante es dialogar y no obligar a los niños a pedir perdón porque sí, porque es algo a lo que estamos acostumbrados y que parece que si no lo hacemos los adultos es como siempre. Es que es siempre voy al mismo lugar.

Al final parece cerca al que se le válida la emoción es el adulto, no al niño, que es en este caso que está aprendiendo y el que se está desarrollando, vale, porque porque tenemos enterrado dentro de nuestro ser, algo de nuestra infancia que nos hace ese clic. Verdad que es como ahora hay que pedir perdón, Aunque. Da igual, lo siento, no, lo siento. Ese niño está enfadado, El niño está llorando, Da igual, Me da lo mismo yo para quedar bien como adulto, como adulto, educado. Vale. Para los que no me veas, estoy haciendo así. Comillas con los dedos. Adulto educado es pedir perdón a decirle ven y darle un besito a la niña. O dar un besito al niño y darle un abrazo y la mano y no sé que y no sé cuántas, y no sé por qué.

No, no. Incluso hay niños que cuando estan asi no quieren ni que los toques. Respeta, lo respeta los dos. Lo que siempre digo hay que interiorizar un poquito y meternos en nuestro interior. A ver, porque a nosotros nos hace ese clic mental y saltamos rápidamente en plan de puesta en un beso o por darle la mano. AP pide perdón y el niño termina haciendo No, hoy no sabe ni te contesta, temida como diciendo que me estás diciendo Vale, entonces cuidado con estas cosas. Es contraproducente porque los estás obligando, sobre todo cuando no razonas. Cuando no conectas con el niño, con la niña y los razones y le dices Mira mi amor, le hemos hecho daño o le has hecho daño? Yo sé que ha sido sin querer, pero se siente dolido.

Vamos a decir que lo sientes o no. O preguntale Oye, ¿lo sientes? ¿Tú crees que le has hecho daño? ¿Si? No, Si a ti te dieran con una pelota o tan tú crees que te dolería, vale, o sea, para que simpatice, para que sienta, sino nunca va a ser empático, ¿vale? Y no me enrollo más hasta aquí en el programa de hoy Espero que os haya gustado.

Espero que hagáis lo que siempre me gusta es que reflexiones vale, que penseis, ¿eh?

Porque los adultos hacemos ciertas cosas que muchas veces nos sentimos simplemente están desencadenadas por algo que está en nuestro interior desde nuestra infancia. Entonces vamos a intentar cortarlo y vamos a intentar que nuestros hijos lo hagan por hacer como nos han obligado a nosotros. Seguramente, que no ha sido la única.

Vale, como los casos que contaba al principio que yo he sentido en el cole. Entonces, bueno, pues Que reflexiones que penseis y que hagamos de la infancia. Pues que sea una etapa mucho más bonita de lo que ya es. De por sí vale, sobre todo que tengamos futuros adultos empáticos pero empáticos ¿De verdad? De corazón.

Muchísimas gracias por todo, como he dicho antes, por vuestras valoraciones de cinco este hacen ahí tus. Por vuestros me gusta, por vuestros comentarios. En hay dos y en general por todo, porque agradezco muchísimo cuando compartir todo esto con otras familias que lo necesitan. Gracias, porque cada día somos más