Cómo cuidar la piel de un bebe

Muy delicada,  la suave piel del bebé requiere,  sobre todo en los primeros meses de vida, cuidados especiales, ya que es propensa a sufrir diferentes problemas.

Sin embargo, a pesar de su aspecto frágil y delicado su piel puede ser más fuerte de lo que aparenta.  Si bien es cierto que en los primeros meses de vida es aún vulnerable e inmadura, si se le prodiga la atención necesaria en esa época luego se desarrollará sin problemas,  llegando a crear una excelente barrera protectora que evitará la tan temida dermatitis.

Cuidados que tuve en cuenta para la piel de mi bebe

 

Al igual que tenemos problemas estéticos durante el embarazo, los bebes tambien pueden tener problemas en la piel al principio. Para evitar que en esos primeros meses se vea afectada es conveniente conocer cuáles son los problemas más frecuentes que pueden presentarse para actuar de inmediato.

Existen afecciones frecuentes pero muy leves como la llamada dermatitis atópica. Ésta afecta al 90% de los niños con menos de un año y se soluciona generalmente con una crema o pomada especialmente formulada que será indicada por el pediatra.

Existen otras enfermedades dermatológicas un poco más complejas como las alergias y las irritaciones que son generadas siempre por factores como la misma orina o las heces del bebé. También, es muy común este tipo de irritación en el rostro del niño a causa de su propia saliva.

Muchos de estos problemas pueden prevenirse y para ello los especialistas recomiendan que se evite en lo posible que la piel del bebé tenga contacto con esos agentes, evitando también el uso de cosméticos para la higiene de la piel y manteniendo las zonas más sensibles limpias y bien secas.

Por otra parte, las erupciones también son comunes cuando la piel de ciertas zonas se encuentra en un contacto prolongado con sustancias irritantes pudiendo transformarse en dermatitis un poco más complejas como la seborreica, que necesitará un tratamiento diferente con productos especiales.

Otra afección que es común en los lactantes es la denominada “sudamina” que los afecta sobre todo en el verano y que tiene como causa la abundante sudoración. El contacto de forma constante y por tiempo prolongado de la piel delicada del bebé con el sudor genera enrojecimiento y también una gran irritación.

Los signos más comunes de la sudamina son piel rugosa, enrojecida y la aparición de pequeñas ampollas que contienen líquido en su interior.

Por lo general aparece en las zonas donde el sudor es más abundante como sienes, cuero cabelludo, cuello, detrás de las orejas y en la parte superior del tórax.

El bebé suele mostrarse nervioso e irritado. Para aliviar los síntomas pueden aplicarse compresas de agua templada a la cual se agregará una pequeña cantidad de bicarbonatode sodio y con esta solución se limpiará el sudor, siendo aconsejable realizar estas aplicaciones como máximo tres veces al día, teniendo especial cuidado de secar muy bien la piel luego de enjuagar con agua limpia.

 

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